-Claro que odias enfadarte -replicó-. No te gustan las cosas desagradables, ¿verdad? ¡Eres escurridizo como una anguila, eso es lo que eres! ¡Te escabulles de todo lo que no te gusta!
Howl esbozó una sonrisa forzada.
-Estupendo -dijo-. Ya conocemos cada uno los defectos del otro. Ahora vuelve adentro. Vamos. Media vuelta.

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